viernes, 6 de junio de 2008

sábado, 31 de mayo de 2008

Los recuerdos se apoderan de mi

Es como andar por esos caminos por los que nunca querés atravesar, es como enfrentarse a tu propio yo y discutir con él, sobre lo que pensás y sobre lo que sentís y yo siempre he sido malo para hacer esas comparaciones y más malo aún para pensar sobre lo que siento y todavía más malo para sentir lo que pienso.

Si te cuento la falta que me hacés, temo contribuir a mi antojo por verte pronto; si me quedo con el comentario, puedo contribuir con la posibilidad de dejarlo sin importancia y ambas cosas son imposibles de aceptar.

Así las cosas, quiero dejar constancia de las ganas que tengo de que regresés y verte y hablar y quererte en vivo y a todo color, como siempre lo hacemos; quiero dejar constancia a dos semanas de distancia desde que no te veo y dos más hasta que llegués, pero sabiendo aún que por acá no llegarás a pasear y mucho menos ver tu ausencia tan clara como si fuera una roca en mi espalda, que me hace subir y subir una cuesta sin fin y que se antoja casi eterna.

Esta lejanía me hace recordarte en nuestros rincones inventados, en nuestro carro y en nuestra casa -aunque por estos días, ninguno de los dos está- cierro mis ojos y despega mi imaginación como cuando inventabamos viajes por el Universo que tanto deseamos ver y me pierdo con un deseo provocado de que continúen esos recuerdos, recuerdos que me hacen sentirte acá, en mi casa y conmigo.

martes, 5 de febrero de 2008

La gran revelacion


A ver si entendí bien... Algo así me dijiste la otra noche, tratando de explicarme las diferencias entre hombres y mujeres; que me dices que aunque este siempre rodeada de masculinos mi condición completa y efectivamente femenina domina del todo mi vida; qué triste!!! Pero me consideras demasiado mujer para ser hombre y demasiado femenina para poder cambiar mi forma de ser; aunque si aceptas que no soy una mujer común. Soy más de lo normal y menos que demasiado!!! y me dices: - Sos más inteligente que la mayoría de las “bonitas”-. Esto es un halago viendo de ti, que vives sumergido en tu mundo de inteligencia y perfección.
Y la verdad es que me aburren las chicas, yo por ejemplo aunque me arregle las manos no voy contando que lo hice y no es lo más importante del mundo lo que leí en la última revista Cosmo –aunque si a veces la lea-; solo que, definitivamente y eso no puedo negarlo, tengo el gen de los zapatos, que no es que sea algo absolutamente femenino pero si se encuentra más de nuestro lado genético, a acepción de algunos chicos de esos que conocemos claro!!!!!
Bueno, me tratabas de "gurudizar" un tanto mi vida, un poco de revelación con sentido del humor, por supuesto (eso nuna falta entre nosotros). Me explicaste algo acerca de mi obsesión por los zapatos, por calzar siempre los pies perfectos… O sea el asunto es algo así como un complejo de Cenicienta muy inconciente que se vino a vivir conmigo sin que yo se me diera cuenta y esta manipulando mi existencia!! Jajajajaja…
Corrígeme si no me queda tan claro como tu me lo explicaste… Tienes todo el derecho de volver a escribirlo en caso de que no haya tomado en consideración todos los puntos y reflexiones al respecto.

“Para cada pie hay un zapato perfecto, es ese que no lastima, ese que es particularmente querido, ese zapato que hace que las cosas salgan bien, ese increible zapato que hace que te sientas extremadamente cómoda y feliz.
En la búsqueda del zapato X conoces miles de zapatos de diferentes colores, estilos, diseños, tacones y tipos… Todos ellos están ahí para enseñarte que NO son tu zapato perfecto, pero igual lo calzas y muchas veces, aunque duelan, insistes en usarlos aunque no sean cómodos solo bonitos!! y ese es un mal femenino más común de lo que crees."
Entonces llegué a la conclusión de que tu teoría Cenicentezca es acerca de este zapato perfecto.
Veámosla a continuación:
Cenicienta no calzó jamás tantos zapatos como lo hacemos las mujeres modernas, ella incluso no tenía zapatos (aunque si Disney la dibujó con mocasines negros, que no existían en esa época he de decirles). Simplemente no podía tener zapatos porque era la criada de su casa y en ese tiempo solo las señoritas, señoritos, señoras y señores tenían ese derecho. Pero en fin, lleguemos al grano del asunto, el día que ella calzó por primera vez las zapatillas de cristal que le regaló su maravillosa hada madrina – yo necesito una hada así- y eran tan perfectas que la cabrona bailó toda la noche con estos zapatos de vidrio y no se le hicieron ampollas, y conoció a su hombre perfecto…
Pero ahí no termina la historia: zapato perfecto = hombre perfecto?
Cenicienta bailó y bailó toda la noche (qué ahogo!!!) y conoció a este super sexy, cotizado, guapo y millonario hombre que se enamora de ella instantáneamente y queda prendido de su belleza y su encanto. Llegando a este punto, era así la historia Javi?
Entonces la hipótesis es: Debes encontrar el zapato perfecto para encontrar a tu hombre ideal?
He de explicar que parte de la magia sería perder el zapato en la escalonada salida y hacer que vuelva a vos, porque perder una zapato de ese calibre debe ser una verdadera tristeza!! Pero hay que hacer además que regrese con todo y hombre, que sea él quien te lo ponga y no quien te lo quite, como ya estamos acostumbradas.
Ah, pero seguramente te cuestionas la misma cosa y tenes la misma pregunta que yo te hice: Qué pasaría si mi zapato perfecto fuera una bota? Cómo hago para perderla en el camino de regreso y que la recojan y me la lleven de vuelta? Jajajajaja!!! Pues la respuesta fue muy clara:
-Nada de botas, estamos hablando de calzado, zapatillas que sean perdibles, zapatos que te queden bien solo a vos, que a las otras no les quede y que se quejen de dolores inhumanos pero a vos te calzan de maravilla como si anduvieras almohadillas en los pies en lugar de tacones número 10…
Será por eso que cada vez que veo un par de tacones tengo que probármelos? Será que estoy esperando a que mis zapatos mágicos aparezcan y me traigan consigo a un príncipe encantado?. Entonces, aunque cueste de aceptar, será que todas las adictas a los zapatos todavía creemos en cuentos de hadas todavía?
Menos mal que me dio por buscar príncipes entre zapatos Aldo Conti y no me dio por hacer lo de la Roberts en Pretty Woman!!!! Sin ánimos de ofender por supuesto!!!!
Te digo una cosa, tengo la esperanza de encontrar al mío pronto… porque ya no me caben los zapatos en los armarios…

domingo, 3 de febrero de 2008

De mis recuerdos

Una inevitable nostalgia invade mis sentidos cuadno miro a través de la ventana de la casa de mis padres. Nostalgia porque inconcientemente mis recuerdos me transportan por los tiempo de mi ingancia, durante los cuales no existían preocupaciones sobre la realdiad de la vida, que hoy alborotan mi cerebro queriendo descontrolarlo todo. Sin quererlo, al mirar la pequeña callecilla con el exesivo declive, corren juguetonas por mi mente las cascadas de agua que se formaban después de un aguacero y que solían transportarme por viajes interminables de mi infantil imaginación, cuando jugaba a ser el valiente capitán de un barco gigantesco que surcaba por los mares más lejanos y peligrosos que mi capacidad para interpretar historias podía permitirme. Ese silencioso vecindario de hoy, me permite escuchar aquellas carcajadas de niños -mis amigos y yo-, grabadas en las paredes de las casas, quizás alguna de nuestras madres cocinaba un oloroso picadillo de plátano verde o arracache, o quizás el aroma de la tradicional olla de carne que esperaba ser servida en alguna de las mesas; tal vez sería un postre azucarado, que al final sería parte de las provisiones que llevábamos a nuestras expediciones por los largos viajes a las calles vecinas, tan lejanas para nosotros en nuestra pequeñez. Ahora, miro esas casas y son las mismas que mi mente ha guardado a través de todos estos años, solo que, por alguna extraña razón, hoy son mucho más pequeñas que las mi mente de niño vió alguna vez.

sábado, 2 de febrero de 2008

Otra mas...

Te acuerdas de la pobre Penélope con sus zapatos de tacón, su bolso de piel marrón y su vestido de domingo; sentada la pobre infeliz en la estación del tren esperando por no sé cuánto tiempo a que volviera eso a lo que esperaba. Cuántos días, meses, años estuvo ahí estada por horas viendo llegar a la gente y en su mente ni siquiera sabía a ciencia cierta que era aquello que esperaba.
Ayer me sentí un poco perdida, algo así como una Penélope sentada sin saber qué estoy haciendo, con mis zapatos de tacón, con mi bolso de piel solo que no tenía ropa de domingo,-hace rato que nadie tiene ropa de domingo, eso se quedo en la infancia-; pero igual visto de “domingo” todos los días; que no se diga que no he aprendido mucho del fashion de mis amigos; sería una vergüenza extrema no dar lugar a todo lo que me han enseñado en el transcurso de los años que hemos convivido; bueno ellos me enseñaron más que de moda o de zapatos, la verdad me enseñaron a combinarme el alma, a que los colores que brillo vayan de acuerdo a los colores del fondo, a los de mis pensamientos, a los de los sentimientos que engendro desde lo mas profundo de mí.
Así que ahí estaba yo, sólo que yo no guardo silencio por tanto tiempo, creo que ninguna mujer lo logra, sólo la de esta canción. En fin, me permití abrir un pedazo de alma contigo, para que lograras ver más allá de lo que usualmente permito. Hablamos de oportunidades, de los momentos en que debería ser más yo y menos miedo; me dijiste cosas hermosas en los silencios y las risas, te permitiste escucharme por un momento y llenarme de abejas las orejas para que me hicieran cosquillas. He de confesar que converso mejor contigo que conmigo misma; yo en cambio me traiciono!!! Qué obsceno verdad!!! Pero es que me meto ideas en la cabeza que trastornarían a cualquiera y muchas veces, aquí viene la peor parte, lo hago adrede, masoquista innata jajajaja.... me hago tormentas de ideas y tornados de pasiones que se llevan todo a su paso.
Entonces estoy un poco como Penélope, esperando que llegue algo nuevo y no tengo la menor idea de qué es. Y es que talvez en mi furia de los días de esperar ya te he visto pasar y me he hecho la loca o talvez no tengo que ver nada más allá de mis ojos y es a mi misma a la que estoy buscando con desesperación. Si me pongo a analizar los hechos, si entro en mil detalles, me doy cuenta que la que más perdió fui yo! aunque haya salido ganadora de la batalla y aunque si yo conservo todo lo posible que pueda conservarse después del tornado que fuiste provocar.
Tengo mis confesores, a todos les confieso lo mismo… todos ellos me escuchan, yo me ato sus consejos con cordeles y me los cuelgo de las manos, a veces del cuello como arma homicida para que me recuerden aquello que debo o no debo hacer, porque ya te dije: mi otra yo es una infeliz traicionera, le encanta hacerme sufrir con sus palabras y me llena de estúpidos el corazón; no hablo de gentes sino de ridiculeces de esas que me regañas cuando no brillo, cuando me quedo gris sumida en mi misma.
Tengo el problema de ser muy terrenal, o mejor dicho muy carnal. Tengo el problema o la dicha de haber crecido con hombres y poder entender eso que sienten; me han heredado una pequeña parte de su capacidad genérica de dividirse entre cuerpo y alma, cosa que a las femeninas les es imposible, bueno por lo menos a la mayoría, que sufren por amores fallidos de momentos nocturnos donde no se dio más que un intercambio por un instante, por ese momento, de energía. Las he visto llorar tristes por esos “amores” perdidos que llaman…
Yo me he quedado tantas veces sin palabras… Esa es mi forma de ser que te confunde, la que al mismo tiempo te hace acercarte a mi y sentirte en casa; que me dices que me ablando contigo y eso no es cierto, eres tu quien se siente blando conmigo aunque no lo confieses; porque no tienes que jugar el papel del duro, de eso me hago cargo yo. Y yo me doy la vuelta y me duermo cuando ya no me respiras. Pero también soy la que te ama con fuego y se derrite entre tus brazos, esa que te ama porque quiere sentir amor; la que te ama porque me llenas de mariposas el estómago y me salen por la boca en forma de besos; la que te ama y se queda niña otra vez.
Yo me quede dormida en una banca de una X estación por mucho tiempo, fui una más; me quedé esperando que la vida llegara y no me había dado cuenta que estaba ya en ella y que jugaba conmigo.
Hoy me levante de mi banca; acomodé y desempolvé mi vestido para que luzca mejor que antes, mejor que nunca; que me de cierta gracia al caminar. Limpié mis zapatos de tacón con mis manos y sujete fuerte mi bolso; respiré profundo, arreglé mi cabello, le di un retoque a mi maquillaje y me fui a buscarte, he empezado a caminar entre la gente. Me he comprado un café sin azúcar –lo amargo me hace despertar-, lo he tomado mientras andaba; me he visto reflejada en los cristales de las vitrinas y he visto en el reflejo, esa a la que estaba buscando…

domingo, 27 de enero de 2008

Recordando

La agilidad de su cuerpo no se compara con el tamaño que tiene. Su corta estatura podría hacer suponer que es una mujer poco esforzada, sin embargo, su ágil caminar y el inmenso entusiasmo del que son objeto todos sus movimientos -aquellos concientes y los inconcientes también- determinan su personalidad inquieta, entusiasta, activa. Su piel canela y limpia, son el fruto de una excelente mezcla de razas, que es traducida en una ventaja visible, porque al completar más de medio siglo de andar por el mundo, no trae en su rostro las marcas indelebles de una vejez próxima, sino al contrario, su piel es tan lisa y sana, que esconde dentro, muy dentro, su verdadera edad.

Su negra cabellera determina la fuerza de la sangre materna, sin embargo, en medio de tan oscura brillantez, destacan algunas pocas canas que se hacen visibibles, solamente por el contraste de colores, blanco y negro.

Sus manos denotan agilidad para los trabajos duros, pero también para los cuidados y mimos de los que es capaz de dar a los que tiene a su alrededor. Esas manos han sabido lavar, tejer, cocinar y planchar; al mismo tiempo que acomodar un cabello despeinado, acariciar una cabecita dolorida, secar lágrimas de dolor, pero sobre todo, abrazar para consolar y apoyar respetuosamente una verdad, por dura y difícil que ésta sea para ella misma.

La luz de sus ojos nos transportan a lo largo de una vida bien vivida, pero con matices de nostalgia y sufrimiento, en ellos se refleja la conciencia adquirida através de los años, conciencia del valor humano y de todo el amor que sabe transmitir a nosotros, sus hijos.

Te debía esta mamá.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Esta es para vos!!

Esta sensación me mata, es como caer y caer y nunca dejar de hacerlo.
A veces siento que voy llegando, y de repente me encuentro en el mismo lugar de donde partí, a donde te dejé.
Miles de luces que se apagan y se encienden y me doy cuenta que la oscuridad no es mas que un espejismo!! No estoy sola desde que estas conmigo porque nos refugiamos uno en el otro cuando encontramos frío y nos hemos vuelto cada vez mas resistentes a las tempestades, algo así como hacerse impermeable a los destrozos del alma, porque esas cosas no son naturales…
Cada vez que cierro los ojos y quiero imaginarme algún capítulo perfecto de mi vida estas ahí bebe!! Es como si al cerrar las luces del presente se me iluminara el alma y me doy cuenta cuánto calaste en mí, qué tan profundo!!
Y te puedo imaginar cuando escucho nuestras canciones. Tantas que podría nombrarte en este momento, y todas se quedan en el espacio tratando de entrar, son como los momentos que vivimos y siempre ocuparán un lugar inmenso en nuestros corazones.
Y me pasa lo mismo cuando leo ese capítulo de Rayuela que me regalaste, porque es mío; si Cortazar estuviera vivo y supiera nuestra historia estaría de acuerdo conmigo que está escrito para mí, para aquella impaciencia infantil que me llenaba por dentro.
Yo siempre me sentí un poco como la Maga, tenes razón, esa la mezcla de niña y loca, de descarriada y sola, de triste y feliz… Solo que sin Rocamadour y no estábamos en Paris, y no tomábamos vino barato, pero si escuchábamos música y leíamos, éramos un poco así tenes razón. Éramos vos y yo… yo era un poco Maga… pero yo era un poco vos también!!!
Cuántas maravillas vivimos tomados de la manita, era explorar un universo alterno, una parte poética que nadie mas entendía. Estábamos tan ensimismados que no nos ocupábamos del resto del mundo!!
Qué bello haberte conocido, que nuestros planetas chocaran un poco y que aterrizaras en mi desierto Principito y la verdad es que fui también un poco zorro y deje que me domesticaras, aunque si eso dolió un poco.
Me enseñaste a vivir la vida de colores: no rosa, no azul, no amarillo, sino de miles de colores con mariposas y hoy soy un poco esa fantasía todavía, hoy sigo siendo un tanto zorro, un tanto Maga, un tanto bebe, un tanto aquella chica que conociste…